Alegato a favor de la música
Quiero hacer desde aquí un alegato a la música: a esa música que nos descubre más música, a la que nos cambia nuestra manera de pensar, a la que expresa y cuenta historias para todo aquel que las quiera oír, esa música que podría mover montañas, esa música que nos entretuvo horas y horas buscando significados.
Una de mis bandas favoritas es Los Planetas. ¿Por qué? Ni yo lo sabría explicar muy bien, pero supongo que uno de los motivos es porque cuentan con sus letras cosas que nos pasan a todos: que levante la mano el que nunca ha tenido un día como el que canta J en ’Un buen día’, donde te pasan cosas magníficas pero terminas solo, al final del día, preguntándote cosas que no deberías preguntarte. A modo de anécdota diré que un día después de un concierto acabamos preguntándole al mismo J quién era ‘el niñato’ al que menciona en la canción y confirmó nuestras sospechas sobre el eterno artista madridista: Raúl.
Pero, aparte de esos guiños a la vida de cualquiera, Los Planetas me han descubierto otras muchas cosas, como por ejemplo, en ‘Nueva visita a la casa’ J canta “escuchando los discos de Sarah hasta que eran las seis”; me hizo descubrir que existió un sello discográfico llamado Sarah Records, creado por dos personas de Bristol y que editaban a bandas bastante chulas que luego fui descubriendo, junto con sus bonitas portadas.
Últimamente otra banda que he oído bastante es Airbag, que al igual que Los Planetas, salpican sus letras de miles de anécdotas: por ejemplo en Veintidós hablan de un romance universitario que sucede entre exámenes y la línea 22 de autobús, la que dirige a la Universidad de Málaga. O como cuando en Nuestro Invierno mencionan “en las mesas de fuera del Drunko hemos estado hablando” y, tras rascar un poco, descubres que es un bar de Málaga en el que supones que los de Airbag habrán pasado buenos ratos. Un guiño similar como el clásico “siempre voy al Amador por si apareces” de “Qué puedo hacer?” con Los Planetas haciendo un homenaje al Amador, un bar de Granada que es ya casi punto fijo de la ruta de cualquier fan de la banda de J.
El caso de Los Planetas me está sirviendo muy bien para ilustrar este artículo porque gracias a ellos descubrí mucha música que me encanta a día de hoy. Descubrí que, una de mis canciones favoritas, titulada Cielo del norte es en realidad una versión de Northern Sky, una canción de un tipo llamado Nick Drake y fue un cantautor ‘maldito’ que murió con tan solo 26 años pero compuso discos preciosos como el ‘Pink Moon’, que terminé conociendo más tarde. Mucho se ha hablado siempre de los ‘plagios’ o ‘homenajes’ que Los Planetas han ido haciendo en sus letras, pero lo cierto es que gracias a ellos he descubierto bandas como Mercury Rev (homenaje presente en DB), Red House Painters (homenaje presente en la tremenda Corrientes circulares en el tiempo) o incluso Los Brincos (homenaje presente en De Viaje).
Creo que el camino de la música es complicado, porque es un camino que uno debe andar solo y sin más guía que tal o cual disco que alguien te pase alguna vez; los mejores discos son aquellos que descubres curioseando, caminando hacia atrás, buscando influencias y rascando un poco en las canciones que más te gustan. En estos tiempos de pérdidas y de recortes reconforta mucho pensar que siempre tendremos ahí a la música.
